Tati Almeyda nunca imaginó a partir de una tragedia, como la desaparición de su hijo. Se haya transformado en una mujer que no para de crecer y no se queda nunca “encapsulada”
“Toda mi familia es militar, Perón no asciende a mi padre porque no era peronista, por lo tanto antes de la desaparición de mi hijo Alejandro yo era una gorila”.comenta Tati Almeida, quien creció bajo una formación militarista y antiperonista. Nunca imaginó que se convertiría en una referente de los derechos humanos. Su hijo Alejandro desaparece en 1975, durante el Gobierno de Isabel Perón. “Lo recuerdo a Alejandro, cuando estudiaba medicina y trabajaba en el Instituto Jerárquico Militar y me decía siempre: “Sos una gorilita de mierda, pero igual te quiero”.”Muchos años después me enteré que militaba en el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo”, recuerda Almeida.
Alejandro junto a innumerables jóvenes de los años setenta habían asumido un compromiso político y social que les terminarían costando su solidaria vida.” Mi entorno me decía que era todo por culpa de los peronistas y yo estúpida le creía”.
El 24 de marzo de 1976 las Fuerzas Armadas usurpan el poder y se inicia la etapa más oscura de la historia argentina. “Recuerdo ese día porque yo vivía en una burbuja y creía que por fin se iban los negros de mierda(los peronistas) y ahora venían mis conocidos(los militares) que me recuperarían a mi Alejandro”. Sin embargo, la dictadura militar inició un terrorismo de Estado que tuvo como principales víctimas a los militantes de la combativa Juventud Peronista de entonces.”Al saber que los militare se llevaban a esos chicos, empecé a diferenciar a la Jotapé de la parte facha del peronismo, la Triple A de López Rega.”
Ante el plan sistemático de desaparición de personas de la Junta Militar, Tati decide concurrir a Madres a fines de 1979 en búsqueda de ayuda para conocer el paradero de su hijo. “Me costó mucho ir a Madres, creía que por mi ambiente me confundirían como una espía”.
En Madres conoce la historia de Azucena Villaflor, fundadora de Madres de Plaza de Mayo, quien fue ecuestrada por un grupo de tareas de la Marina dirigido por el represor Alfredo Astiz.”Azucena empezó sola con 14 madres y se le ocurrió que circulemos alrededor de la Pirámide de Mayo para burlar el estado de sitio que no permitía que juntaran más de dos personas”.
La larga ronda llegó a octubre de 1983, fecha del regreso de la Democracia. “Ese día fui a votar con mucha ilusión y esperanza, yo lloré con el triunfo de Raúl Alfonsín, quien hizo un juicio único: la primera vez que los civiles juzgaban y condenaban a los militares”.
No obstante, esta pequeña primavera no duraría demasiado. Un levantamiento militar liderado por el carapintada Aldo Rico hizo que el Gobierno radical promulgue las leyes de Punto Final y Obediencia Debida.”Alfonsín al haber firmado esas leyes de impunidad perdió su oportunidad de haber pasado a la historia”.
Pero lo peor sucedería con el Gobierno de Carlos Menem con los indultos a ex comandantes de las Fuerzas Armadas.”A pesar de todo, seguimos exigiendo justicia legal, jamás por mano propia y eso que los genocidas se paseaban delante de nuestras narices”.
Sin embargo la tormenta tendría su fin, el gobierno de Néstor Kirchner, sorpresivamente, anuló las leyes de punto final y obediencia debida.”Seríamos muy ingratas si no reconociéramos lo que está haciendo este Gobierno que terminó con varias asignaturas pendientes: los centros clandestinos de detención recuperados como la Esma y La Perla en Córdoba, el retiro de los cuadros de los dictadores Jorge Videla y Reynaldo Bignone en el Colegio Militar y tantas cosas más”.
A pesar de estos logros, Tati sostiene que no hay que aflojar en la lucha porque la justicia es muy lenta, por ejemplo la Cámara de Casación que fue criticada por el presidente y algunos dijeron que se interfería en el Poder Judicial. “Kirchner sólo repitió lo que pensamos todos los organismos de derechos humanos”.
En cuanto a las problemáticas sociales como la pobreza y la desocupación, en Madres creen que todavía “falta mucho” por hacer, a pesar que hay disposición por superar estos temas.
Para finalizar Tati afirma que estarán presentes en la plaza de Mayo “mientras Dios les dé fuerza” pero ya han empezado a sembrar la semilla. “Es importante la cantidad de jóvenes que concurrieron a la ultima marcha y los estudiantes que hacen su tesis en base a nuestras historia. Algún día le pasaremos la posta, pero todavía falta”.