
Para intentar responder a la pregunta del título, procuremos definir primero que entendemos por proyecto nacional. Proponemos enterlo como una visión compartida sobre las estrategias a seguir durante un proceso histórico para alcanzar metas deseables en el desarrollo del país. En este sentido, se trataría de una anticipación de un futuro posible, un programa de realización de aspiraciones comunes a la mayoría de los habitantes, que se sustentaría en consensos amplios y consistentes en el tiempo.
Por ejemplo, en una época, la visión compartida por la mayoría de los argentinos era que las ventajas naturales del país como productor de alimentos bastaban para sustentar un futuro promisorio y que, por lo tanto, no se requerían esfuerzos especiales para desarrollar una industria autónoma. Todo se podía comprar afuera, en especial en Inglaterra, a cambio de nuestras carnes y nuestros cereales. Era la “Argentina, granero del mundo”, en la que “una buena cosecha arregla todo”.
La referencia al proceso histórico intenta destacar que se trata de una visión estratégica enmarcada en una época de la evolución mundial y del propio país, entre otras razones porque nadie se propone tareas que no esté en aptitud de resolver o que demanden herramientas que todavía no existen y ni siquiera se imaginan. Pero, además, de que las trasformaciones que se procuran se completarán quizás en algunas décadas.
Las metas deseables de nuestra definición tentativa, indican que la determinación de cuáles podrían ser los objetivos planteados como resultados a lograr, es una convención. En un país puede ser lograr un nivel promedio de calidad de vida, alto y semejante para todos, como en algunas naciones nórdicas. En otro, el acento puede estar puesto en asegurar niveles de excelencia en la innovación tecnológica aplicada a la industria.