Por Sebastian Negri | 21 de Agosto 2007 - 9:13 pm - Publicado en Internacional

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Cuando hablamos de Mercosur estamos hablando de la manera en que Argentina se inserta en el mundo y para esto lo primero que hay que mirar es que hay síntomas de cambio en el orden económico mundial. Los cambios que se insinúan corresponden a nuevos actores, nuevas políticas, nuevas instituciones, nuevas alianzas. Las soluciones simples fracasan en un mundo complejo. Fracasa, por ejemplo, la vieja concepción del desarrollo autárquico. La idea de que los países –en particular los nuestros, los países en vías de desarrollo- pueden crecer cerrados al mundo.
Y fracasa también la idea de un orden mundial unipolar, sostenido por el exclusivo recurso al ejercicio de la fuerza armada o a su amenaza. Los cambios que se insinúan dicen también del agotamiento de cierta visión ingenua e idealizada (con frecuencia deliberadamente idealizada) de la globalización.Hoy sabemos que la globalización es el nombre de un enorme desafío. Y no simplemente la constatación de un proceso y la adaptación pasiva a ese proceso.
En nuestro país lo que fracasó no fue la idea de abrirnos al mundo, lo que fracasó fue un relato sobre lo que significaba incorporarnos al proceso de globalización, una idea según la cual “globalizarse” significaba adherir al pensamiento único que predicaba: la apertura indiscriminada de la economía para el flujo de capitales; el rol excluyente del mercado, la apertura comercial sin restricciones; la privatización de nuestras empresas públicas; la precarización laboral. y sobre todo, la licuación de los poderes estatales- nacionales para negarles toda capacidad de regulación y garantía de los equilibrios sociales.
Todos conocemos el fracaso estrepitoso de estas políticas.
Esta mirada tenía su correlato en la política exterior argentina. Una política que adquirió un perfil unidireccional: el alineamiento con la principal potencia mundial de la época pasó a ser su horizonte excluyente. Se la concebía como un reaseguro político de la orientación asumida en el terreno de la apertura económica.
El resultado fue no solamente un país económicamente empobrecido, socialmente fracturado y deteriorado al máximo en su tejido institucional, fue también un país aislado, con graves problemas de relación con el mundo, con una gran pérdida de credibilidad.
Este clima de ideas predominante afectó negativamente a nuestro proceso de integración regional. Por otro lado, las graves crisis sufridas primero por Brasil y luego la más devastadora de nuestro país produjeron un serio retraso en el proceso, aunque no lo hicieran retroceder en el plano formal.
A partir del 2003, con la asunción del nuevo gobierno de Nestor Kirchner es posible comenzar a identificar rasgos claramente distintivos en la política exterior argentina. Interesa destacar algunas líneas directrices, que constituyeron el “núcleo duro” de la nueva gestión en la materia.
En primer lugar, hacia fuera de la región, hacia el mundo, la primera impronta se marcó con el proceso de renegociación de la deuda. porque no hay que olvidarse que cuando el gobierno negociaba la quita de la deuda desde los centros concentrados de poder tanto nacionales como internacionales nos decían que esa quita nos dejaría fuera del mundo. La quita se logró y eso finalmente no ocurrió.
El segundo eje distintivo refiere a la manera en que Argentina y el Mercosur comenzaron a negociar en el ALCA y con la Unión Europea.
En el 2003 el ALCA parecía un proceso inevitable e irreversible, concebido por Bush padre en 1994 no había nada que lo pudiera detener. Sin embargo el Mercosur comenzó a batallar contra esa idea, y no solamente desde una visión consignista No al ALCA, sino desenmascarando el doble discurso y la hipocresía de las grandes potencias.
Porque mientras desde estados Unidos se proclama y se insiste en la apertura comercial indiscriminada de nuestros países, ellos protegen a sus productores inefecientes con cientos de miles de millones al año a través de subsidios. Protegen a sus productores agrícolas ineficientes, a los del acero, los de la miel, etc.
Lo mismo ocurre con la Unión Europea, tienen la Política Agropecuaria Común (P.A.C.) que protege a sus productores agrícolas ineficiente con otros cientos de miles. Se calcula que entre E.U., la U.E. y Japón subsidian a sus productores por mas de 300 mil millones de dólares al año.
Estas políticas proteccionistas impiden no solamente el ingreso de nuestras materias primas, también el de nuestros productos agrícolas procesados que no pueden entrar a esos mercados y que “casualmente” es donde tenemos mayores ventajas competitivas, con mayor valor agregado y por tanto con mayor generación de empleo.
Por eso el Mercosur logró frenar el ALCA y entabló una nueva negociación con la UE donde básicamente el planteo es : que se deje de subsidiar a sus productores ineficientes; que se termine la protección de sus mercados y dejen entrar nuestros productos competitivos, terminando con las cuotas irrisorias que nos dan hoy en día; y que se respete el principio de trato especial y diferenciado por el cual los que tienen que hacer el mayor esfuerzo son los países mas desarrollados y no los países en desarrollo.
Hacia adentro del bloque, Argentina definió una alianza estrátegica con Brasil, con un planteo bien claro: el Mercosur se beneficia con el avance productivo de todos los socios, no puede haber países que se industrializan y países que se dedican a los bienes primarios. Y la comprensión y grandeza de Lula permitieron que se fueran destrabando los conflictos que se tuvieron los primeros años: se creó el Mecanismo de Adaptación Competitiva (M.A.C.) para que no exista invasión de productos de un país a otro; se impulsaron los acuerdos empresarios entre privados; se llegó a un acuerdo automotriz; se unificaron las posturas para discutir en el escenario mundial, el G 20 y la OMC, entre otros. Y sobre todo se comenzó a construir un proceso de confianza mutua, hoy se puede decir que la relacion está mejor que nunca.
Es necesario aclarar que ninguno de estos acuerdos fue en desmedro de Uruguay y Paraguay. Al contrario, es muy bueno para estos países y para el Mercosur que sus dos socios mayores lleguen a un sólido entendimiento.
Pero no hay que ocultar que el principal desafío del Mercosur es el de las asimetrías entre sus miembros.Porque existen presiones sobre los países de menor volumen para orientarse hacia TLCs con potencias extramercosur. Y la responsabilidad de los países mayores es mostrar que el camino de un Uruguay productivo y un Paraguay productivo es el MERCOSUR. Esto no se consigue con consignas. Se consigue con avances como los fondos estructurales que empiezan a implementarse. Con apoyo financiero al desarrollo. Con cadenas de valor regionales que incluyan preferencialmente a los países más chicos.
Por último y de vital importancia para el Mercosur resultó la incorporación de la República Boliviariana de venezuela, y esto no fue un hecho mas, sino un hecho de gran proyección histórica, un salto de calidad en el Mercosur, que permitió el avance hacia una nueva agenda, con mayor capacidad de actuar sobre las asimetrías que obstaculizan el desarrollo del bloque.
Es una incorporación que facilita y acelera la construcción de la unidad sudamericana. Que insinúa la gestación de un bloque regional que pasaría a ser el máximo proveedor de alimentos del mundo y uno de los más poderosos en lo que hace a materias primas. Un bloque que podría potenciar su capacidad productiva, sobre la base de articular recursos energéticos, financieros y obras de infraestructura común.
En estas horas han surgido algunas escaramuzas verbales entre sectores brasileños y el Presidente de Venezuela generados por una deliberada provocación del Congreso brasileño controlado por la derecha. Produciría un grave daño que estos enfrentamientos se profundicen y un lamentable retroceso en los avances significativos logrados hasta el momento. Los principales beneficiarios serían Estados Unidos y los sectores de derecha mas recalcitrantes de nuestro continente.
El Mercosur sigue siendo un proyecto, el proyecto de construir una gran comunidad política, capaz de regular, capaz de dialogar con las fuerzas de mercado. Una comunidad política que se haga cargo de un proyecto de desarrollo productivo, de empleo pleno, de calidad y bien remunerado, de creación de capacidades competitivas en el mundo y de intervención en el debate de la agenda global.
Pero no constituye el objetivo final. Hay que avanzar en lo que constituye la gran empresa política de la época: La Unión Sudamericana.
Esta unión llegaría a representar un conglomerado de 360 millones de habitantes y con una extensión de 17 millones de kilómetros cuadrados, contará con una gran cantidad de reservas minerales, de petróleo y recursos energéticos y pasará a ser el primer productor y exportador de alimentos. Posee el 27% del agua dulce del mundo, ocho millones de kilómetros cuadrados de bosques y salida a dos océanos. Dispone de hidrocarburos para 100 años
Un proyecto que se sustente en tres pilares: la cooperación política, social y cultural; la integración económica, comercial y financiera y el desarrollo de la infraestructura física, la energía y las comunicaciones
De concretarse su integración, se transformará en el tercer bloque económico, detrás de la unión europea y el tratado de libre comercio de américa del norte que integran Estados Unidos, Canadá y México.

2 Comentarios

  1. 19 de Junio, 2008 @ 9:08


    EXCELENTE POR SU PRESICION Y AMPLITUD DE CONTENIDOS

    Comentado por JUAN ENRIQUE
  2. 13 de Agosto, 2008 @ 20:12


    excelente!
    tiene mucha informacion lo digo yo porq utilice esta pag para responder varias preguntas de un trabajo solo hay que tomarce el tiempo para leerlo…
    *****Nacha*****

    Comentado por Nazarena

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