
Jóvenes con más y mejor trabajo
El Estado está centrando esfuerzos en el grupo de casi 400 mil jóvenes de entre 18 y 24 años que no estudia, no trabaja, ni tampoco busca empleo. La inclusión social y laboral de todos ellos es el mayor desafío para el modelo tecnoproductivo.
Por: Carlos Tomada
Fuente: MINISTRO DE TRABAJO
El trabajo en la Argentina siempre significó y significa dignidad. Desde siempre, en nuestro país el trabajo es considerado una cultura al servicio del progreso.
Pero a partir del modelo instaurado por la dictadura en 1976 la dinámica del mercado laboral se desnaturalizó. Comenzó allí un inexorable deterioro. El proceso de inclusión y movilidad social ascendente del que gozaba gran parte de la sociedad fue violentamente desterrado. Ese modelo terminó por concentrar los ingresos en manos de unos pocos y convirtió al trabajo en una variable de ajuste. Un costo. Sólo una carga.
Ese proceso se profundizó durante los 90 y en los comienzos del 2000. Tanto es así que en 2003 el panorama era desolador. Reinaban la precariedad y la exclusión combinadas con un desempleo generalizado. No es casual entonces que los jóvenes hayan sido las principales víctimas de ese proceso.
De ahí, la importancia de la acción del Estado en la implementación de políticas a largo plazo. El gobierno del presidente Néstor Kirchner decidió ubicar al trabajo en el centro de las políticas públicas. Eso significó poner en marcha un nuevo modelo económico de acumulación al que se le sumaron herramientas que apunta ron a aprovechar las ventajas competitivas del nuevo esquema productivo. La recuperación de la negociación colectiva, la capacitación para el trabajo, la batalla contra la informalidad laboral y la creación de la Red Nacional de Oficinas de Empleo jugaron un papel clave.
Pero todavía hay grupos que tienen dificultades para insertarse en el mercado laboral. Sin duda muchos jóvenes se cuentan entre ellos y la presidenta Cristina Fernández de Kirchner ha asumido el compromiso de “más y mejor trabajo” para todos los argentinos.
La inserción laboral de los jóvenes hoy es posible. Por eso la iniciativa “Jóvenes con más y mejor trabajo” que presentamos hace unos días está dirigida a 600 mil jóvenes de todo el país que aún hoy no consiguieron trabajo. Una parte de ellos busca regularmente empleo y cuenta con cierta capacitación. La tarea con ellos está apoyada en la mejora de sus competencias laborales y en ayudarlos a acceder a mejores trabajos.
Pero centralmente nuestros esfuerzos se dirigen al grupo de casi 400 mil jóvenes de entre 18 y 24 años que no estudia, no trabaja, ni tampoco busca empleo. Queremos que conozcan los beneficios del trabajo, que no queden expuestos en la calle a los inescrupulosos que sólo tienen para ofrecerles un cocktail de delito, explotación y hasta muerte.
El desafío del nuevo modelo tecnoproductivo que está en marcha en nuestro país es sostener procesos de inclusión social y de aprendizaje continuos. La importancia que esto tiene para la sustentabilidad del crecimiento hace que este tema no pueda ser dejado sólo en manos del mercado. El Estado debe asumir un rol central. Y así lo está haciendo.
Nos proponemos ir a buscar a los jóvenes. Para que se sumen a esta iniciativa y puedan incorporarse a un buen trabajo. Esta es una forma innovadora de abordar un problema urgente. Estamos convencidos de que con esta política estamos aportando a la construcción de un futuro diferente. Un futuro mejor.
Estamos convocando a 250 municipios, más de 500 instituciones de formación profesional y 6000 empresas, para que compartan nuestra convicción: la inversión tecnológica, la capacitación y el aprendizaje permanentes son las nuevas bases para la competitividad del país.
Porque ya no son las ventajas naturales, ni los bajos costos los que van a definir el modelo de desarrollo con crecimiento e inclusión que una nación necesita. También es relevante precisar qué tipo de intervención del Estado estamos llevando adelante. Estamos hablando de instituciones ligadas a las tramas productivas de cada región y con tecnologías actualizadas de enseñanza-aprendizaje.
En Tucumán, el 47% de los jóvenes participantes de las acciones emprendidas ya consiguieron trabajo y 100 empresas de primera línea se han abierto a esta propuesta, mostrando que la responsabilidad social empresaria es una realidad.
De esta misma manera estamos trabajando en cada una de las provincias. Sumando recursos, esfuerzos y decisión política. Sabemos que no es suficiente que hoy 3.5 millones de personas que en 2003 estaban desempleadas estén trabajando. Estamos seguros de que se puede más. Por eso enfocamos ahora nuestra gestión hacia los jóvenes. Alentando la creación de trabajo de calidad. Creando las condiciones necesarias para transitar un camino de diálogo social que a través de la inclusión, fortalezca y alimente el crecimiento que todos los argentinos esperamos y merecemos.