Federico Murcia, referente de la provincia de Cordoba, formo parte de la delegacion de la Juventud Nacional del Frente Grande que participo de la Cumbre del MERCOSUR que se realizo los dias 28 y 29 de Junio de 2008 en la ciudad de San Miguel de Tucuman.
La publicidad se repite cientos de veces en la TV. Es un comercial de café capuchino. Un joven sirve en una bandeja varias tazas de capuchino para él y para sus amigos. Entre las tazas hay una que duplica en capacidad al resto, esta taza es la del dueño de casa, las más pequeñas, para sus amigos. El locutor, en off, lo reprende diciéndole que esa distribución es injusta. La corrección no se hace esperar y en el próximo cuadro, todas las tazas destinadas a sus amigos son iguales a la anterior taza del anfitrión. Excepto la del anfitrión, que vuelve a duplicar en tamaño las anteriores. De fondo, el gingle cierra el comercial diciendo “Amigos”. Quizás sea inútil ponerse a cuestionar la sutil ironía de una publicidad orientada, como toda publicidad, a capturar consumidores ávidos de diferenciarse del resto. Pero la cuestión va más allá, quizás, la publicidad evidencia un giro cultural que nos toma por sorpresa a quienes nos definimos luchadores por la justicia social, por la distribución de la riqueza, por la movilidad social ascendente, por la equidad social.
En términos políticos, la metáfora de la taza de capuchino es ilustrativa para definir el momento que nos encuentra hoy. Gracias a políticas activas favorables a la producción y el desarrollo, los gobiernos del Cono Sur han favorecido el crecimiento de las economías latinoamericanas, ampliado los recursos disponibles y el dinero circulante en la economía. Como quien dice, se agrandó la torta, o la taza de nuestro ejemplo. Pero la lógica de concentración estructural de la riqueza en pocas manos tras décadas de neoliberalismo salvaje han hecho su mella en la cultura cotidiana. Y más allá de las iniciativas y políticas redistributivas que amplían las fronteras de la inclusión social, la matriz de la desigualdad social heredada encuentra resistencias entendibles en los poderosos, pero, paradojalmente también, en los sectores que más deberían apoyarlas. Y esta es la batalla cultural que nos convoca. Hoy es visto como “natural” quedarse con la parte del león. Es el elogio al egoísmo, al individualismo, que todavía cotizan alto en una cultura volcada a la sobreestimación de la propiedad privada, de la seguridad, del lucro, aún si estos, por caso, desafían al “bien común” o a los derechos humanos, laborales o sociales. Si a esto le agregamos el sensacionalismo y la exasperación desplegada desde los medios de comunicación, (verdaderas “industrias” culturales) no podemos sino presentir el retorno del oscurantismo político de la derecha de los 90.
Quienes estuvimos en Tucumán los días 28 y 29 de Junio, con motivo de la Cumbre Social del MERCOSUR, nos encontramos con la génesis de otro proceso cultural. Porque es otra la perspectiva desde la cual se está pensando este nuevo MERCOSUR. En este MERCOSUR, no está bien visto quedarse con la parte del león. En este nuevo MERCOSUR, todos los estados miembros, (poniendo en debate las evidentes asimetrías) tienen los mismos derechos y acceden equitativamente a los mismos beneficios por pertenecer al bloque. En este nuevo MERCOSUR no hay anfitriones mezquinos. Es por eso que nuestro modelo de integración regional difiere tanto del ALCA, pensado exclusivamente para que se beneficien las empresas de los EEUU (el anfitrión de nuestra publicidad). En un marco de igualdad y de equilibrio entre los estados gracias a la iniciativa de los gobiernos progresistas de la región, el MERCOSUR, pensado en un principio como un mero acuerdo comercial, se abre al debate y da participación a la sociedad civil para el diseño de sus objetivos y políticas de mediano y largo plazo que fortalezcan los lazos entre nuestras naciones.
Cientos de actores sociales y organizaciones que propenden a la participación ciudadana fueron convocadas a Tucumán para debatir, para compartir e integrar las diferentes perspectivas y experiencias sobre temas comunes a nuestros países. En una coyuntura política argentina caracterizada por la amenaza desestabilizadora, la Cumbre Social del MERCOSUR fue un espacio de desahogo para volver a pensar el mediano plazo de nuestras naciones. Las áreas temáticas constituidas en la Cumbre Social (Equidad de Género, Juventud, Recursos Naturales, Soberanía alimentaria, Producción y Trabajo, Educación, Ciencia y Tecnología y Salud), nos permitieron participar del debate acerca del MERCOSUR que queremos a futuro y reafirmar la idea de que nuestras naciones tienen un destino común y un sentido histórico compartido. Y es por eso que la integración regional es una decisión estratégica para nuestros pueblos que no sólo deben pensarse como ciudadanos argentinos, paraguayos, venezolanos, etc. sino también como ciudadanos mercosurianos con pleno ejercicio de sus derechos y obligaciones.
La integración latinoamericana hoy no es sólo económica, ya es política, y debemos comprometer todo nuestro esfuerzo para que en breve, sea cultural.
