Patrick era muy alto y de piel rosada. Vestía con modestia y llevaba el pelo desalineado. A pesar de haber vivido muchos años en nuestro país su pronunciación lo delataba: era irlandés. A las reuniones llevaba su agenda, repleta de papeles y volantes, con las hojas llenas de citas, teléfonos y nombres; buscaba un hueco blanco en la hoja, y hacía una anotación. Era un hombre muy activo, que siempre aportaba ideas, y con mucho criterio. Era cariñoso y el buen humor y la risa eran uno de sus rasgos más distintivos. En su casa tenía tres bibliotecas y una terraza llena de plantas y flores. También un perro y varios gatos. Cuando nos invitó, nos homenajeó con achuras, carne y verduras a la parrilla: el mejor asador irlandés de la Argentina. lea el articulo completo »
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Editorial
Nuestro Gobierno, y muchos compañeros de militancia, parecen haberse resignado al rechazo o pérdida de apoyo de la clase media. Parecería que un componente genético la hace retornar a un gorilismo primitivo y visceral ante cualquier aspecto negativo del gobierno, aún aquellas cosas que parecen totalmente secundarias o, más aún, anecdóticas. Así el supuesto autoritarismo o soberbia de Néstor Kirchner o Cristina Fernández, el estilo fashion de la Presidenta y su tendencia al maquillaje, que ella admite como una costumbre que arrastra desde su primera juventud, o el carácter confrontativo del estilo kirchnerista, más el hecho de que los actos oficialistas suman decenas de miles de morochos y morochas serían el motivo que hace renacer el atávico odio de la susodicha clase por el peronismo. Lea la editorial completa
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