Finalmente la puja por el proyecto de ley que establece un 82% móvil para los haberes jubilatorios llegó a su punto cúlmine en la cámara baja. Tras un acalorado debate, muchos afirmaron que “la plata está” y que es posible dar este salto, pero los detalles del financiamiento nunca fueron claros. Por otro lado, tomó protagonismo la bancada de Proyecto Sur, el bloque liderado por Fernando “Pino” Solanas, que dio quórum para que la discusión y posterior votación tuvieran lugar en Diputados.
Con 136 votos a favor, 89 en contra y 16 abstenciones la oposición logró dar media sanción al polémico proyecto. Cabe destacar que la mayoría de las abstenciones provienen desde el bloque de Proyecto Sur, cuyos legisladores propusieron un proyecto alternativo especificando el financiamiento pretendido mediante la creación y restauración de tributos progresivos y cargas de capital pero a la vez permitieron que el avance de la oposición tuviera lugar por miedo a quedar tildados de “funcionales al kirchnerismo” si se oponían al tratamiento del proyecto tal y como estaba.
Según los primeros cálculos, de convertirse en ley, el impacto económico para el Estado sería de entre 20.000 y 30.000 millones de pesos. Aquellos que levantaron el proyecto como bandera, proponen pagar los haberes jubilatorios a costa de recortar subsidios estatales, como los de transporte público.
La estrategia opositora se muestra tan poco sutil que el análisis político más básico puede dar cuenta de la verdadera intención que guarda esta jugada. Se trata de una chicana, donde los jubilados saldrían perdiendo de una u otra manera, ya que de ser aprobado, el ideal del arco opositor sería que la Presidenta vete la normativa y así se echaría a los retirados en contra, en plena carrera hacia las elecciones de 2011.
Por su parte, Cristina Fernández aseguró que, de ser implementada esta ley “el país entraría en default en pocos meses”. Lo cierto es que el oficialismo tiene un plan para los jubilados, en el que viene trabajando progresivamente desde la presidencia de Néstor Kirchner, que cuenta por ley con dos aumentos anuales, acorde a los indicadores económicos.
Ahora la contienda se trasladará al Senado, donde Gobierno y oposición buscarán contar con los votos necesarios para terminar con esta pulseada. Sin embargo es visible que el horizonte no es el bolsillo de los abuelos, sino la llegada triunfal a las elecciones generales del año que viene.
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